Reuniones que arreglan el mundo y lo dejan igual
Las charlas en reuniones con amigos, familiares y conocidos siempre llegan al punto donde hablan de ese problema que aqueja a un pequeño grupo o a la colectividad. Un tema político en toda la extensión de la palabra: Corrupción, pobreza, miseria, hambruna, guerras, desigualdades sociales, malos gobiernos, deficiencias de urbanismo, etc.
Cada individuo estudia o estudió alguna de las disciplinas del conocimiento humano: ciencia, ingeniería, política, economía, literatura, derecho, periodismo, etc. Más allá de sus profesiones y oficios, cada uno expone su punto de vista, como experto en un área y como ser humano, sobre dicho tema contribuyendo al debate.
Esas mismas conversaciones, sazonadas con un buen vaso de licor, se convierten en un "consejo multidisciplinario" para dar con la solución a ese asunto. La discusión a veces se torna en una competencia para ver quien posee un léxico más rico y extenso o para comprobar quien tiene un tono de voz más alto al elevarlo.
Entre los argumentos que se colocan en la mesa, nunca faltan los pasajes de la historia del país y del mundo para compararlos con la situación actual: "En el gobierno de Mengano de Tal.. ", "Éso pasó igualito durante la dictadura de Pérón" "Así es como Mao Zedong llegó al poder", entre tantos otros. Se mencionarán a todos los mandatarios y situaciones de la literatura y resaltar su similitud con el día de hoy y hasta ahí los llevará su viaje en el DeLorean del Dr. Emmett Brown .
"Aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla". Frase célebre muy repetida en esta fase del consejo de expertos. Pero, ¿de qué sirve analizar tanto estos relatos de antaño y compararlos con el presente si se cae en el mismo hoyo una y otra vez?
Juntas multidisciplinarias que siempre terminan en lo mismo: personas pasadas de tragos que a veces se ofenden, entre otras consecuencias, y el gran problema objeto de la tertulia sigue libre haciendo destrozos, incrementando su tamaño y preocupando a la ciudadanía.
Hay que agradecer a la Liga de Hombres y Mujeres Extraordinariamente habladores porque se enorgullecen de sus conocimientos y su poder de análisis, además de blasfemar, especialmente acerca de los muertos que, a diferencia de ellos, sí hicieron la diferencia.
El objetivo de este escrito es hacer un llamado a los eruditos del mundo que tienen la respuesta a las desgracias de la humanidad. No dejar sus grandes ideas en la copa o entre los hielos del vaso de whisky o ron, durante una parrilla de domingo en la tarde, en una partida de dominó o en la charla mientras se ve el partido de fútbol o béisbol. Es el momento de transformar esas grandes ideas en acontecimientos dignos de ser conversados en la próxima reunión.
"¿Viste lo que se publicó hoy en el periódico? La asociación de vecinos de la calle donde vivimos solicitar el asfaltado de la vía. Fulano participó en esa reunión y fue quien presentó el documento ante la alcaldía". Aquí se deja un ejemplo hipotético, pero muy común. Para llegar a algún lugar, debe definirse el destino y comenzar a cruzar la senda. Es irrelevante que tan larga o terrible sea. ¡Hay que cruzarla!
Pache
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